

EL ÁNGEL DE FÁTIMA
Capítulo I. LA OBRA DE FÁTIMA, OBRA DE LA VIRGEN, DE SU FUNDADORA Y DE TODOS
Los filósofos griegos decían que el nombre que tiene cada objeto es la mejor descripción de lo que ese objeto es. Pensemos, pues, un poco en el nombre de nuestra Obra; OBRA DE FATIMA. Y empecemos hoy por fijarnos en la misma palabra OBRA. ¿Por qué se llama OBRA, y no, por ejemplo, "institución" u "organización", etc.?
Se llama OBRA porque este término designa mejor que cualquier otro la radicación humana del nacimiento y desarrollo de este nuestra realización de caridad. Muestra que la OBRA DE FATIMA radica en la humilde tierra de unas personas, más bien pocas, que con los sencillos recursos de sus cualidades humanas, le han dado nacimiento y desarrollo, como a una más de las obras buenas, que los cristianos estamos obligados a hacer en la vida.
Pero dentro de este humanismo y humildad de nuestra gesta, se pueden distinguir dos sentidos de la palabra OBRA. Una es la OBRA de FATIMA como OBRA de su Fundadora, y otra es la OBRA de los que quedamos para continuarla.
Es verdad que la verdadera Fundadora de la OBRA DE FÁT1MA es nuestra Madre común, la Virgen Santísima. Pero también es verdad que Dios ha querido que sus dones sean también méritos nuestros, y que las obras buenas que nos hace hacer, aun inspiradas y fomentadas y acompañadas por la Mediadora Celestial, sean también obras nuestras, con la más genuina pertenencia. Y en este sentido hay que decir, y bien alto, que la Fundadora de la OBRA DE FATIMA es Doña Margarita Ituarte, que ya mira su Obra desde las balconadas del Cielo.
La Qbra de Doña Margarita fue OBRA en el sentido más humano, profundo y original del término. Su gestación fue la de las grandes obras, grandes a pesar de lo relativo de la escala humana. Allá por los anos 40, famélicos en general y desamparados, le impresionó hondamente la indigencia de los enfermos tuberculosos carentes de recursos. Puso en actividad todas sus facultades configuradoras, afectivas y decisorias y toda su voluntad, en orden a remediar eficazmente la necesidad. Trazó un plan de acción modesto y sencillo. Eligió y conquistó colaboradores. Gestionó recursos, local y licencias eclesiásticas.
Y, sobre todo, puso amor, amor fuerte y constante, amor de la voluntad más que del sentimiento, amor que conoce desalientos y dudas de sí mismo, porque es imposible que no existan cuando el amor dura toda la vida; pero que siempre emerge, para dar constantemente frutos de eficiencia, el fruto de una OBRA benéfica y perdurable; una OBRA transida de limitaciones y con el sello de los defectos de quien la ha realizado, una OBRA modesta, una OBRA del humilde tamaño del hombre, Pero una obra también de personalidad propia, que contagia su espíritu y su alegría. Este es el sentido original de la OBRA humana. Esta es la OBRA DE FÁTIMA como OBRA de su Fundadora. Doña Margarita Ituarte. Ella puso el amor. Dios ha puesto el fruto.
El otro sentido de la palabra OBRA, la OBRA como respuesta de los que quedamos para continuar la de la Fundadora, está a bastante distancia del anterior. Nuestra OBRA no es más que un GESTO. Un GESTO es un movimiento de nuestros miembros y de nuestras facultades, toda cuya eficacia está en su fuerza significativa. Significa una determinada actitud personal adoptada libremente y con sinceridad. Desde una buena voluntad, que nada tiene de heroica, realizamos un gesto de ayuda, que es más una manifestación de un sentimiento sincero, que un acto de eficiencia perdurable. La eficiencia la pondrá Dios, que conoce nuestra debilidad. Nosotros ponemos justo el gesto libre, repetido o no, quizás único en la vida. No importa. Lo importante es que el gesto de ayuda sea auténtico, que nazca del amor y que sea realizado con gozo y libertad. Y que, en su pequeñez, sea asumido por la Virgen, para que le otorgue el dar fruto.
Este gesto de ayuda está al alcance de todos. Ya lo es el haber escuchado con gusto esta pequeña charla. Lo es también una simple jaculatoria, que exprese ante Dios nuestro deseo de que los pobres sean socorridos.
© Alberto Basabe Martín
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