

ARTÍCULOS
¿HACIA LA GRAN TIRANIA?
Nuestros nombres, nuestras filiaciones, historiales, titulaciones, posesiones, compras, ventas, herencias, dedicaciones, habilidades, enfermedades, deudas, compromisos políticos, sociales, ideológicos, religiosos, etc. etc. o están ya presentes o pronto van a acabar de estarlo en todos los ordenadores oficiales y quizás en muchos de los no oficiales, o incluso en un gran ordenador central para Europa o para el mundo entero.
Nuestro dinero va camino de ser reducido a una simple tarjetita llena de números y de misterios. Será comodísimo. Ya lo es. No hay más que presentrala en el comercio, hotel, aeropuerto, etc. e incluso basta con introducirla en una ranura. Y dentro de poco, ni eso. Habrá sensores que, sin molestia ninguna nuestra, extraerán la información encerrada en ella.
Nuestra voz puede ya llegar instantáneamente desde cualquier parte del mundo y sus alrededores hasta cualquier parte del mundo y sus alrededores. Y con la misma universalidad puede llegar a nosotros la voz ajena. El instrumento es cada vez más pequeño, más ligero y más barato.
Todo admirable y maravilloso. ¿Pero quién no ve el peligro de abusos?. No hay cuidado, nos dicen: se pondrán a punto los códigos. Ya lo están, sin duda, para castigar el monumental abuso de haber colocado habilísimamente en los aparatos telefónicos de las casas de ciertos autores de gran actualidad micrófonos capaces de registrar todo sonido que se produzca en ellas. Delito, sin duda, tipificado ya. Pero, a pesar de tipificado, cometido; y con bastante probabilidad de quedar impune.
¿Será que hay que dedicarse a destruir inventos hasta que no quede de ellos piedra sobre piedra? No lo sé. En cualquier caso creo que no se va a hacer. Me temo que nuestras criaturas se han adueñado de nosotros y van a seguir su dinamismo interno, imparable por ciego.
También es imparable la ambición de poder. Cierto que existimos en el mundo muchas personas que no aspiramos a ser los dueños despóticos de él y de todos sus habitantes. Pero me temo que más bien seamos pocos. Hay mucho déspota suelto y libre. Y no está en el cuerno de la luna la posibilidad, no demasiado lejana, de que alguno de ellos encuentre camino abierto para cumplir sus sueños. Delirantes y locos, por cierto; pero posibles ya, o dentro de poco tiempo. ¿Ha existido en la historia tiranía más perfecta que la que se puede organizar con ordenadores, tarjetas de crédito, teléfonos portátiles, sensores, satélites, micrófonos ocultos, códigos de barras y etc.? ¿No merece la pena tratar de salir del sueño hipnótico en que nos ha sumido la ilusión egoísta de una vida feliz, y ponernos, por un momento siquiera, a pensar libremente?
No sé por qué; pero me viene a la mente la palabra «esquizofrenia».
Alberto Basabe.
© Alberto Basabe Martín
Diseño: Fidenet Comunicación S.L.