Página Web del Sr. Alberto Martín Basabe, donde pueden verse artículos publicados en diferentes medios de comunicación

Fotografía de un Amanecer
Albamar;

ARTÍCULOS

UNA LAMENTABLE OMISION

Sr. Director:

El domingo 29 del pasado tuvo usted la amabilidad de publicarme un artículo sobre el sacerdocio femenino. "Es cuestión de espíritu", comenzaba, enmarcando de entrada el tema en el ámbito que me parece el apropiado. Pero por exigencias, sin duda, de la composición tipográfica, o quizás por los conocidos duendes de las linotipias, el párrafo en que trataba de explicar qué es el espíritu quedó drásticamente incompleto. Se me transcribió con este tenor:

«Queda el espíritu, esa última fuente sustancial de luz, amor y fecundidad; de libertad, energía, gratitud, respeto y religiosidad».

Pero se suprimían las siguientes líneas que lo continuaban y concluían:

«; fuente que, de vez en cuando, al sumergirnos en nuestro propio yo, descubrimos como algo que ahí estaba desde el principio de nuestra vida, perpetuamente joven y absolutamente invulnerable desde fuera de nosotros mismos».

Sr. Director, a salvo su buena intención, he de decirle que los duendes nos hicieron aquí, a mis lectores y a mí, una lamentable faena. Nos escondieron la puerta de acceso al espíritu; que es precisamente lo que necesitamos urgentemente encontrar. Estamos encerrados en un ámbito de fugacidades con pretensiones de autenticidad y de perpetuidad indefinida. Son las innumerables vigencias sociales, en honor aparentemente indiscutible, que, en realidad, nos resultan impuestas desde fuera de nosotros mismos, y con tal dominio sobre nuestro pensamiento y nuestra libertad auténticamente personales, que cohibimos, de pura vergüenza, cualquier sentimiento de liberación que brota de nuestro subconsciente en contra de ellas. No hay modo de liberarnos del cúmulo de liberaciones - todas ellas conquistadas definitivamente- que estamos obligados a gozar. ¿No es ya hora, Sr. Director, de que se nos abra siquiera un resquicio para aposentarnos en nuestro auténtico ser interior, el propio y peculiar de cada uno, y desde él -y no desde las impuestas vigencias sociales- poder, al menos, vivir y respirar con mediana paz y personalidad?

Pues bien, ese resquicio es el que intentaba por mi parte abrir con el párrafo arriba citado. Creo que quien considere con mediana atención esa perpetua presencia y juventud del espíritu, así como su absoluta invulnerabilidad mientras nosotros mismos no queramos vulnerarlo, encontrará abierto no sólo un resquicio, sino la puerta entera de par en par, para en él entrar él solo, y en él aposentarse y desde él vivir consigo mismo. Y como está ya en contacto directo con la vida y su valor, puede también, con auténtica libertad, asumir lo que en los demás y en el ambiente encuentre de pacificador y edificante, así como rechazar lo contrario.

No me extiendo -ya lo hice en mi artículo- en la consideración de que es sólo desde el espíritu desde donde se puede lanzar al cielo esa mirada de fe que lo penetra, para ver, en su luz oscura, el misterio de un Dios, que al fin lo encontraremos no en el polo opuesto de nuestros ojos, sino, con San Agustín, en nuestro mismo interior, "más íntimo que nuestra más profunda intimidad".

Alberto Basabe

Descargar el artículo en formato PDF