

ARTÍCULOS
De ratas y convivencia
¿No es excesivo idealismo? ¿No es demasiado irreal la doctrina de los derechos humanos, tal cual la estamos entendiendo? ¿Cómo no escuchamos el clamor que nos denuncia su insuficiencia radical? ¿Cómo no vemos que nos está llevando a la muerte individual, social y política? ¿Cómo es posible un engaño colectivo de tal calibre que, puestos a buscar remedio a los males que tal doctrina pone en marcha, lo encontramos en su reafirmación más que en su reforma? ¿Cómo no acertamos a pensar que las ratas humanas, demasiado frecuentes desde que el hombre se mueve sobre la tierra, no van a desaparecer con sólo quejarnos de su malicia y ponderar su crueldad? ¿Qué tiene que ocurrir para que entendamos que esas ratas deben estar muertas? ¿Cómo es posible ¡Dios mío! que tengamos en puertas una reorganización de la justicia en cuya administración es legalmente posible que entren tales ratas, aunque lo hagan cuando todavía no sean más que "ratas legales"? ¿Cómo un jurado va a ser más garante cuanto más aleatorio? ¿Cómo va a ser justicia aquella en la que pueden llegar a tener voz y voto personas que, a salvo su buena voluntad y muy lejos por cierto de las ratas, piensan, sin embargo, que "a esos yo les mataría en el acto", antes de formalizar un proceso? ¿No es evidente que los principios que rigen nuestra convivencia son demasiado idealistas y conducen más a la destrucción, desunión y guerra de todos contra todos, que a la verdadera paz, unión, respeto y amor de todos con todos?
Alberto Basabe Martín
© Alberto Basabe Martín
Diseño: Fidenet Comunicación S.L.